
Inauguran ciclo de charlas sobre la Enseñanza del Derecho
El ministro de la Corte Suprema, profesor Héctor Carreño, quien fue el primer invitado, se declaró un apasionado por la docencia.
Gastón Salinas, decano Facultad de Ciencias Jurídicas de la UPV; Héctor Carreño, ministro de la Corte Suprema; Leonardo Ormeño, vicerrector académico de la UPV.
Al inaugurar el año académico 2008, la Escuela de Derecho de la Universidad Pedro de Valdivia (UPV) dio comienzo a un Ciclo de Charlas, que tiene como tema central la Enseñanza del Derecho, el cual se extenderá hasta el mes de noviembre.
Gastón Salinas, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UPV, señaló que “estas charlas tienen como principal objetivo explicar cómo tiene que modernizarse la enseñanza del derecho, es decir, dejar atrás ese prototipo de profesor pedante, distante, que enseña con una clase un tanto ‘latera’.
El derecho no tiene por qué ser aburrido, es una pasión, por lo tanto, en ese esquema estamos, y seguiremos con un ciclo sobre el desarrollo de la docencia por competencia y un ciclo con el desarrollo de la enseñanza del derecho en otras partes del mundo”. Estas charlas tienen como principal objetivo explicar cómo tiene que modernizarse la enseñanza del Derecho.
Este primer evento contó con la presencia del destacado abogado Héctor Carreño, ministro de la Corte Suprema de Justicia desde diciembre de 2006, quien además es profesor asociado del departamento de enseñanza clínica de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, profesor de Derecho Procesal de la Universidad Gabriela Mistral y de la Universidad Alberto Hurtado.
El magistrado confesó que en 1968 egresó de la carrera “con total ignorancia en materia jurídica”, y, a su juicio, no es una situación que haya variado en los últimos 40 años para los estudiantes de derecho, debido a que la docencia tampoco ha cambiado. Esto, según dijo, se explica porque la enseñanza se basa fundamentalmente en clases teóricas, las cuales, aseguró, desterró de su quehacer docente desde hace 12 años.
“Han sido cuarenta años desperdiciados. Es aventurado lo que estoy diciendo, pero creo tener alguna autoridad para afirmarlo”, declaró el profesor Carreño, quien ejerce la docencia desde 1970.
Ante esto, relató su experiencia en Estados Unidos, donde tuvo la oportunidad de conocer a un profesor cuya clase era eminentemente práctica, ya que los alumnos aplicaban de inmediato los conocimientos. Esa fue su inspiración para adoptar el sistema que actualmente utiliza en sus clases.
“No realizo clases magistrales Tengo rigurosamente prohibido tomar apuntes en clases, no dicto absolutamente nada. A los alumnos los ubico en un círculo, o un semicírculo, y comenzamos a interactuar frontalmente, código en mano. Les explico de qué se trata la materia y pongo casos concretos y les pregunto qué harían ellos. Esto permite fijar conocimientos mucho más fácilmente, interesar al alumno en el desarrollo de la clase y, lo más importante, se avanza rápido en la materia", explicó.
Además, sostuvo que tiene “una visión crítica de la enseñanza del derecho en Chile. Las universidades siguen enseñando el pre-grado con el mismo sistema de clases magistrales y la memorización de las materias, con prescindencia de la aplicación práctica y simultánea de las fuentes. Son muy pocos los que se animan con esta otra forma de enseñanza”.
Las universidades siguen enseñando el pre-grado con el mismo sistema de clases magistrales y la memorización de las materias, con prescindencia de la aplicación práctica y simultánea de las fuentes.
“Yo distingo en la enseñanza del derecho tres aspectos bien notorios: la enseñanza teórica, que se imparte en el aula y permite conocer el derecho; la enseñanza práctica, que permite aplicar el derecho a casos concretos; y la enseñanza técnica, que es la que permite hacer adecuadamente la aplicación. En lo personal he optado por enseñar la teórica y la práctica en la sala de clases. Y creo que la técnica sí debe impartirse en clínica judicial, porque esta enseñanza es la que hace posible adquirir ciertas destrezas: expresión oral, expresión escrita, técnica para entrevistar, entre otras”, agregó.
“El nivel de una universidad se mide por la calidad sus egresados”
El profesor Carreño puntualizó los aspectos fundamentales que deben tomarse en cuenta para la formación de un profesional. “Lo esencial en la enseñanza del derecho es fijar los contenidos de una manera indeleble entre los alumnos, que su intelecto se empape de ellos y que no se olviden. Es más fácil olvidar lo memorizado que lo internalizado por la vía práctica. Luego, enseñarles a aplicar sus conocimientos al caso concreto, en la sala clases. Mostrarles la forma de razonar frente a ese caso, que desde segundo año formen el criterio jurídico que les va a permitir después enfrentar situaciones reales. Enseñarles a utilizar con agilidad, con soltura lo que serán sus herramientas a futuro: código, textos, tratados, jurisprudencia. Y finalmente, proporcionarles las destrezas necesarias para que puedan enfrentar el ejercicio de la profesión”, manifestó.
Sentenció que “una buena escuela de derecho no precisa de alumnos brillantes, no es necesario contar con 700 puntos distribuidos en todas las salas de clases. Tampoco es indispensable que el cuerpo docente sea integrado sólo por doctores. No es el grado lo que importa, sino la manera en que se enseñe el derecho. La misión nuestra es enseñar, no ir a una universidad a impartir clases. Pienso que una universidad será mejor o peor según sea la calidad de sus egresados, esa es la vara que nos mide”.
Fuente: www.upv.cl














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