
Por otro lado, está Patricio Manns literato, actividad íntimamente ligada a su poesía musicalizada. Comenzó su carrera como periodista, escribiendo, entre otras cosas, para Editorial Quimantú, importantes crónicas acerca de nuestro país. Famoso es su libro sobre los terremotos en Chile. Ha incursionado en el teatro, cuento, ensayo y novela. En este último género destacan, entre otras, sus obras Buenas noches los pastores, El desorden en un cuerno de niebla, Diversos instantes del reino, La vida privada de Emile Dubois y El corazón a contraluz, esta última considerada por muchos, en una encuesta que realizó la Revista de Libros de El Mercurio, entre las diez mejores novelas escritas en nuestro país. Méritos como escritor no le faltan.
Pero a qué viene todo esto. Muy sencillo, me preguntaba hace unos días ¿Cuál será el estigma de Patricio Manns? ¿Será que para ser reconocido en su país como merece deberá morir antes? ¿Será que su impronta creativa no es considerada en los grandes premios nacionales –hace 18 años- porque deberá vivir antes? Ni siquiera en el premio presidente de la República, en música, ha sido considerado, a pesar de que a todos los presidentes de la República que ha tenido la Concertación se les ha sorprendido tarareando sus canciones. Sólo un ciego, sordo y mudo no podría darse cuenta del aporte de Patricio Manns a la cultura chilena. En sus creaciones está Chile, con sus tragedias y bonanzas. Está el ser chileno en toda su dimensión social, política y económica. Está nuestra historia y está la dignidad de un pueblo que merece más de lo que hoy tiene a su haber. Está, en sus canciones y literatura, el espíritu de la libertad en su raíces más legítimas. No en vano, durante diecisiete años de dictadura, sus temas fueron escuchados clandestinamente como un alimento e incentivo para no desfallecer en la lucha contra el tirano. Es extraño nuestro país, o mejor dicho sus autoridades culturales, los sabiondos y dueños del canon. Se me vienen a la memoria Gabriela Mistral, Pablo De Rokha y Violeta Parra, hermanos de Patricio Manns en la grandeza y en el estigma.
Por Alejandro Lavquén
Fuente: El Ciudadano.cl
Luis Osorio comentó el 29 de Agosto, 2008 a las 12:14 am
En este interesante artículo se presenta la característica que tiene el país en la actualidad y que se ha desarrollado desde la época de la dictadura y con mayor gravedad en los gobiernos de la Concertación. Esta distinción es válida porque las autoridades dictatoriales carecían de valores anteriores que pudiesen haberlos distinguido por gestos de razonabilidad y apego al desarrollo de la cultura y mucho menos del pensamiento.
Sin embargo, de la Concertación se esperaba mucho y según lo que se esperaba, en sus inicios partieron con un gran apoyo. Pero los años han pasado y justifican su accionar en que el mundo cambio y a eso le agregan todo el fenómeno de la globalización.
Pero en particular un hecho que me ha llamado profundamente la atención, es que en el ejercicio de los dos últimos gobiernos de la Concertación han fallecido dos grandes personalidades de la izquierda chilena: Gladys Marín y Volodia Teitelboim.
Coincidentemente las autoridades máximas de la nación en esos contextos lo que más han destacado es la consecuencia de ambos personeros, entendiendo por tal un valor de gran importancia como es la cualidad humana de mantener en el tiempo una lucha por las ideas a lo largo de toda una trayectoria con un costo alto.
En esas ocasiones la consecuencia pasa a ser una característica fundamental, sin embargo, ello no constituye una práctica entre quienes nos gobiernan y más aún percibo una suerte de agudas contradicciones personales en lo político, ya que el tipo de sociedad en la cual estamos insertos va en reñida oposición con cuestiones elementales del socialismo, de la justicia social y de la desigualdad que tanto dicen que les preocupa.
En las mismas circunstancias ya descritas, estas autoridades coincidieron en entonar la Internacional,hecho en el cual también se ha involucrado algún parlamentario concertacionista, y esta canción refleja un gran contenido que merece gran respeto y acción sobre todo entre otras cosas cuando dice “el trabajo es el sosten que al mundo que de abundancia hará gozar” y ello se sabe que va en abierta oposición con el modelo social en el cual vivimos.
No sucede lo mismo cuando una persona va a la Iglesia sin profesar con la fé y sólo se límita a pararse o sentarse como respeto al ritual, pero nunca entra a seguir las oraciones de quienes verdaderamente son creyentes en una religión.
Este es todo un fenómeno social que habla del país y como agregado final basta con recordar las letras que cantaba un ex Ministro de Hacienda en el grupo Aquelarre, por ejemplo en canciones como la denominada “Niño de duro jornal”.
Las personas valiosas son consecuentes, pero quienes entonan una canción no necesariamente tienen ese valor y por lo mismo nunca lo tendrán ya que en algún momento se les presentó un quiebre. Patricio Manss está entre los consecuentes.
No son consecuentes a quienes por el camino les cambio el socialismo, o en su evolución política registran más de algún cambio de tienda. Más aún no necesariamente la consecuencia es un valor privativo de la izquierda, pero sí aparte de ser una cuestión de valores también es un reflejo de estabilidad y de lo que se encuentra en la esencia del pensamiento. Tampocó es propio de la militancia, siendo o no militante se puede ser consecuente en la medida que las ideas bien pensadas que cada uno encuentra son las mejores perduran en el tiempo.
Aquiles comentó el 29 de Agosto, 2008 a las 2:50 pm
La ideologizada jerarquización de contenidos de la programación televisiva, nos dicen que mucho más importante que Manns, son las tribus urbanas, cuyos miembros dicen orgullosos: “lozotro no tenimoh nah una ideología, esto es pura estética”. Frase que debe llenar de gozo y satisfación a los payasos distractores (animadores, productores y consejos directivos).
La televisión lo logró. Redujo la rebeldía juvenil a su manifestación más básica e inofensiva para el poder; la estética. No es ninguna coincidencia que el boom pokemon vino después del primer estallido pinguino. Los matinales y otros se llenaran de pendejos disfrazados de monos animados japoneses, eligiendo y premiendo al más pokemon de los pokemones, al más tonto de los tontos, legitimando la estupides. Validando el retroceso mental. Entonces esto sería mucho más lindo que andar protestando y esas cosas de política que son tan complejas y por eso mejor no meterse con eso y dejárselo a los que saben (como el visionario Piñera, o Jovino Novoa que tiene una visión que le alcanza para ver la patada invisible de Navarro)
Si el potencial transformador de la rebeldía juvenil se reduce sólo a la provocación en el vestir; entonces Kissinger, Goebells, Edwards y otras momias lo lograron.
Estamos cagados.
Nicolas Vega comentó el 30 de Agosto, 2008 a las 10:07 pm
Quisiera informarle (recordarle) a la clase política de civil y de uniforme, planos y mediocres, que bien podrían guardarse sus premios, por donde mejor les parezca.
Patricio Manns, fue invitado, antes de su regreso definitivo a Chile, a Alemania, país en el cual dictó conferencias en dos Universidades: Goettingen y Bremen.
Ofreció un recital en Hamburg, y otro en Bremen y en esta ciudad, fue declarado públicamente “huésped ilustre de la ciudad” (poseo los recortes del Diario más importante del Estado Federal de Bremen) , en homenaje a su labor creativa y fundacional de la Nueva Canción Chilena y de la poesía chilena; aquélla que entonaron en su tiempo millones de habitantes de este planeta y aún no las olvidan. Su reconocimiento como escritor es unánime.
Puede entonces esta cáfila de mediocres tratar de seguir ignorándole. La historia lo pondrá en el pedestal que le corresponde.Los historiadores de la literatura, en Europa y en USA, no lo desconocen.
En el departamento de Ciencias del Espíritu y del Lenguaje, sección Romanística de la Universidad, funcionó un seminario de cuatro semestres en el que se analizaron todas sus canciones, cuando su “Cantología” aún no era libro.
Invito a leer los textos de las canciones de Patricio y verán que su lenguaje alcanza esferas, que sólo pudo alcanzar García Lorca; la riqueza semántica dará qué hacer durante mucho tiempo a los estudiosos.
No existe ningún cantautor en Chile que lo supere y en Latinoamérica es uno de los más grandes.
Los gobiernos “postdictadura”, cuyos Presidentes sin excepción son unos incultos, -tan incultos como los milicos que aterrorizaron al país-; incultos, mediocres y timoratos, no tienen la altura intelectual, para enfrentarse con la genialidad de Manns.














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